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jueves, 21 de febrero de 2013

Homero, el escarabajo pelotero



Homero, el escarabajo pelotero


Es un frío mes de febrero,
y la nieve esconde el camino.
Ya gime el buche de Homero:
-¡Glu, glu, glu, estoy canino!

Rueda y rueda su pelota.
En sus patas hay mil callos.
De pronto, Homero se agota:
-¡Cuanta plasta de caballos!

Deja su pelota un instante;
busca en su alforja un bocado,
y cuando quiere seguir adelante…
-¡Me han robado, me han robado!

Cuando las lagrimas de Homero
están a punto de brotar,
ve las huellas en el sendero
-¡Este caco se va enterar!

Las huellas se hacen un lío,
dan tres vueltas a un abeto,
y van por debajo del río.
-¡Vaya un caco tan inquieto!

Entonces, oye unas voces.
Seis ratones y un caracol
se dan patadas y coces:
-¡Qué golazo, gol, gol, gol!

Homero corre velozmente
y junto a un poste se para.
Algo le rompe un diente:
-¡Mi pelota…! ¡Ay, mi cara!
  
Homero está alucinado,
todos aplauden su jugada
y jalean al recién llegado.
-¡Qué parada, qué parada!

Del enfado no hay ni gota.
Se presenta como Homero
y lanza fuerte su pelota.
-¡Yo me pongo de portero!

...

domingo, 10 de febrero de 2013

Grumo, el grumete


Grumo, el grumete

¡Rayos, truenos y centellas!
Hay una terrible tormenta.
Gritan hombres y doncellas:
-¡Este barco no lo cuenta!

Grumo, el gran grumete,
cae al mar por estribor,
y se pega un buen cachete:
-¡Ay, mi madre, que dolor!

El grumete ha naufragado.
Poco a poco se despierta,
y se queda fascinado:
-¡Es una isla desierta!

Cuatro pasos hacia el norte,
y otros cuatro hacia al sur.
Grumo se lleva un corte:
-Jo, no cabe ni un yogur.

Ve un coco en la palmera.
Lanza un canto con destreza,
y le acierta a la primera.
-¡Ay, mi coco, mi cabeza!

Pasan meses y estaciones,
lleva barba hasta los pies,
y la ropa hecha jirones.
-¡Y ni un barco a la de tres!

Grumo está muy aburrido
de enfocar su catalejo
y de comer tan repetido:
-¡Otra sopa de cangrejo…!

Grumo escribe su epopeya.
¿Quién leerá su mensaje?
Lanza al mar la botella:
-¡Qué tengas un buen viaje!

Pasan años a porrillo.
De pronto, oye un chapoteo.
Vocea un pulpo de amarillo:
-¡Tiene botella, tiene correo!

Quita el corcho con entusiasmo,
asoma el ojo despacito,
y a Grumo le da un espasmo:
-¿Sobres de tomate frito?

Lee la carta hasta el final:
«…podrás variar tu comida.»
Y suelta un grito descomunal:
-¡Ahora SÍ que esto es vida!