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domingo, 2 de septiembre de 2012

Nandi y el submarino



NANDI
Y EL SUBMARINO


-¡Anda, tía Angelines, por favor!
-Que no, Nandi, que no te compro un pez.
-¡Por favor!
-Que luego tu madre me mata.
-Si no lo voy a llevar a casa. Es para echarlo al mar.
-Sí, hombre, para eso no querrás que me gaste el dinero.
-Es que Roque, el pececito, me ha dicho que quiere volver con su familia. Mira que ojitos pone, tía Angelines.
-Qué chiquillo este, qué cosas tiene. Está bien, dele ese pez al crío y cóbreme.
-¡Gracias, tía Angelines! Vamos, Roque, muy pronto volverás con tu familia.
-No se te ocurra sacar a ese bicho de la bolsa de plástico, ¿me oyes?
-Sí, tía Angelines, no te preocupes.
-Está bien. Oye, me estoy acordando… ¿Quieres ver un batiscafo?
-¿Un qué?
-Un batiscafo, un submarino pequeñito. Lo han restaurado unos señores y lo están probando en el puerto.
-¡Sí, sí, vamos, vamos!

-¡Mira, tía Angelines, allí está el batiscafo!
-Sí, ya lo veo…
-¡Angelines, Angelines!
-Anda, si es doña Mariana. ¿Qué tal…?
-¡Vamos, vamos, tía Angelines!
-Acércate tú, Nandi, que voy a charlar un rato con esta amiga.
-¡Vale! ¡Vamos, Roque!
-Oh, ese es el hijo de tu hermana, ¿no? Qué grande está. ¿Quieres que nos sentemos en los bancos para que puedas echarle un ojo de vez en cuando?
-No es necesario, doña Mariana, nos podemos quedar aquí. Nandi es un niño muy bueno, nunca se mete en problemas…

-Vaya por Dios, ahora no se abre la escotilla. ¡Juan, Juan…! Bah, si desde fuera no me puede oír. Le haré señas. ¡Juan, Juan! ¿Mirará alguna vez? ¡Juan, Juan…! ¡Por fin!
-Anda, mira, el jefe me saluda desde dentro del batiscafo. ¡Hola, jefe! ¡Hooola, hooola!
-¡Maldita sea mi estampa! Este muchacho no se entera de nada. A ver si por lo menos funciona la radio. ¡Brrssst! Juan, Juan, ¿me oyes? Cambio.
-Le oigo, jefe. ¡Hooola, hooola! Cambio.
-¡Deja de hacer el idiota, no agites más la mano! Y ahora escúchame: la escotilla se ha atascado y no puedo salir. Necesito que la abras desde fuera. Mira entre las herramientas, debe haber un bote de espray desatascador. Cambio.
-Me parece que no lo hemos traído, jefe. Cambio.
-¡Por todos los santos! Vamos, ¿a qué esperas?, corre al taller a buscarlo. Cambio.
-Si jefe, ya voy. Cambio.
-¿A qué narices estás esperando, Juan? Cambio.
-Es que no sé quien tiene que cortar la comunicación, jefe. Cambio.
-¿Será posible? ¡Ve a buscar el desatascador ahora mismo! ¡CAMBIO Y CORTO! Qué paciencia tengo que tener… Y ese niño, ¿de dónde ha salido? ¡Bájate de la pasarela que te puedes caer! Otro que no me puede oír... No, no te estoy saludando, leches. Te estoy diciendo que te vayas… ¡Oye, niño, cuidado con el pie! ¡Cuidado, no pises ahí, que abres el tanque de agua! ¡Noooo!
-Mira, Roque, mira qué simpático es el capitán, no para de hacernos muecas. ¡Uy! Me voy a bajar de este chisme que se está empezando a mover. ¿Por qué el capitán estará llenando el submarino de agua? ¿Se querrá dar un baño? Me troncho de la risa, qué gracioso, mira como hincha los mofletes. Qué pena, ya se va. Y qué rápido se sumerge. Dile adiós, Roque. ¡Adiós, adiós, capitán! Bueno, vamos con la tía Angelines.
-¿Ya estás aquí? ¿Ya te cansaste de ver el batiscafo?
-Es que el submarino se ha ido, tía Angelines. Y, ¿sabes qué? Un señor que había dentro, que debía ser el capitán, estaba muy entusiasmado y no dejaba de saludarme con las manos.
-Ah, vaya, me lo he perdido. En fin, vamos, que te llevo a casa. Adiós, doña Mariana.
-Adiós, querida. Adiós, guapetón. Y sigue así de bueno.
-Sí, adiós, señora.

-Bueno, ya estoy aquí con el desatascador… ¿Dónde estará el jefe? Voy a llamarlo… Oh, me he dejado la radio en el taller. Pues nada, me quedaré aquí a esperar, tranquilamente, no voy a darme otra carrera hasta el taller. Además, el jefe se ha ido a probar el batiscafo sin mí, qué desconsiderado.

-Te lo dije, Roque, al final encontramos un submarino para nosotros. Ahora sí que podremos encontrar a tu familia. Tú no dejes de mirar por esa ventanita redonda y cuando veas a tus hermanos me haces una señal. ¿Qué sucede? ¿A quién has visto, Roque? ¡Oh, cielos, es una ballena muy peligrosa y creo que viene hacia nosotros! ¡Rápido, Roque, escóndete detrás de mí! ¡Oh, la ballena está intentando abrir el submarino! ¡Fuera ballena, apártate!
-¡Nandi, hijo, por Dios! ¿Qué estás haciendo dentro de la lavadora? ¿Y qué puñetas me estás llamando?
-Jo, mamá, es un batiscafo como el que vi con la tía Angelines…
-¡Vamos, fuera de ahí ahora mismo!
-Espera que tengo que coger a Roq…
-Vamos, sal.
-Roque...
-¡He dicho que fuera!
-¡Ay, no, de la oreja no! Ya voy, ya voy…
-A tu cuarto, castigado. Bueno, meto la ropa, pongo en marcha la lavadora y me tranquilizo. Además, ¿ballena, yo? Ni caso, son cosas de este niño que… Un momento, ¿qué es eso rojo que anda entre mis sábanas? Parece… ¡NAAAANDIIIIIII!


FIN (el de Roque, por el exceso de lejía en su organismo, o puede que por la excesiva temperatura del agua, o puede que por la excesiva velocidad del eje de rotación; el del jefe del último trabajo de Juan por no dejar de hinchar los mofletes; y el de la fragancia y la blancura de las sábanas de la mamá de Nandi)

24 comentarios:

  1. Muy bueno!!! Fantástica tu historia, como siempre. Que me troncho de la risa, como diría Nandy. Gracias cuentista ya extrañaba a este diablillo jajaja.
    Un biquiño amigo

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    1. Gracias, Lúa.
      Yo también le extrañaba.
      Un biquiño, amiga.

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  2. hola fernando:

    la chispa de enredos y pases de comedia, me encantan ene el cuento; la laboriesidad de Nandi en salvar al pez y la inocencia peligrosa a veces...
    el pobre Juan, no pasó por lo mismo, quedó tragedia!!
    un cariño enorme a tu niño y a Clodomiro, un orgullo que desde mi tierra tome vuelo mi personaje tan querido,te cuento que ahora tengo dos pequenines más, ya son dos florcitas y un ruiseñor, mis nietos...tendrán que tener más hermanos mis personajes
    besos

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    1. Gracias por pasarte, Mabel.
      Me alegro mucho por ti, abuela. Espero que disfrutes mucho de tu fruto.
      Un beso, amiga.

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  3. ¡VOLVIÓ! Que bueno amigo, hacia tiempo ya, y lo extrañamos, como siempre tu relato ¡Formidable!, con la dulzura y la impronta de tu Nandi. Esta vez fue un pez, y como siempre el pobre Juan. (¿Cuantas veces lo haz muerto?)
    Lo disfruté, gracias amigo, te dejo un fuerte abrazo.

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    1. Gracias, Moli.
      Sí, ya tocaba una nueva historia de nuestro pequeño granuja.
      Ojo, al que me cepillo es al jefe de Juan. Digamos que Juan es un pelín gafe para sus jefes (risas)
      Me alegra que lo pasaras bien, un abrazo.

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  4. Gracias por hacerme empezar el día riendo! Buenísimo Nandi, como siempre. Es un arma de destrucción masiva.

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    1. Hola, amiga!!
      Me alegra saber que ayudo a que tengas un buen día. Buena definición de Nandi, sí.
      Un beso.

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  5. Fernanado:
    La vuelta del pequeño Nandi trajo más desgracias ajenas, como era de esperar.
    Sin embargo, nadie puede culparlo por emular la historia de aquella película sobre un pez payaso.
    Mucho menos es culpable de que lo llevasen al puerto.
    Culpa tuvo la ballena, al no fijarse bien qué había dentro de la lavadora.
    Ya se ve, el niño es un angelito. Y los otros fueron a ver a los ángeles.
    Otra excelente desventura de Nandi, como ya nos tienes acostumbrados.
    Un gran abrazo.

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    1. Muchas gracias por tu siempre esmerado comentario, Arturo.
      Siempre es un placer tenerte aquí.
      Un abrazo.

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  6. Fernando:
    Perdón, el tipeo de tu nombre me salió mal.
    Un gran abrazo.

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  7. Un interesante glu glu relato del glu glu retorno de Nandi a las glu glu andadas.... Divertido, pero deja al descubierto el descuido de los mayores. La tía Angelines no es de fiar...

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    1. Sí, cierto, hay cada mayor...
      Un abrazo, Hugo.
      Y muchas gracias, amigo.

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  8. Hola cómo estás?. Yo aquí otra vez también tenía mucho que no entraba en el blog, y me he reído de lo lindo con este cuento de Nandi, me ha recordado mucho cuando mi hijo, ahora tiene 34 años, estaba pequeño y hacia unas cosas muy, pero que muy parecidas, Gracias por alegrarme el día, siempre me sacas una sonrisa, o mejor dicho Nandi. Sigue así, y que Dios lo bendigas

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    1. Hola, Ana.
      Me ecanta saber que te hice reír y que te hago recordar a tu hijo. Es bonito, como tu deseo.
      Un fuerte abrazo, amiga.

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  9. ¡Que bueno, Fernando! Me has hecho reir a lo largo de todo el relato, y mira que tiene un final trágico.

    Un abrazo,

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  10. Más travieso que Zipi y Zape; el jefe y Juan más inútiles y chapuceros que Pepe Gotera y Otilio, y El Botones Sacarino; y para remate, Hermenegilda y Leovigilda redivivas.El TBO escrito.Pura risa.Pide un cómic.
    Salu2.

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    1. Me gusta eso del comic, será porque yo me he criado con todos esos personajes de Ibañez, Escobar, Raff, Vázquez... ¡Qué buenos!
      Gracias, amigo, un abrazo.

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  11. Hola!
    Al fin encuentro un huequito para ponerme al día con nuestro peque más peligroso de la blogosfera, jejeje!!
    Veo que sigue igual de trasto, pobres Roques, y pobre del que se acerca.
    Besos, Cuentista!!

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    1. Gracias por venir, Lu. A ver si encuentro yo ese huequito para pasar a verte.
      Un beso, amiga.

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  12. FERNANDO ya te extrañaba sabes pense que estarias veraneando por ahi.Pero ya estás nuevamente aqui con el travieso NANDI haciendo de las suyas .Me encantó genial como siempre
    besitos

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    1. Hola, Meryross.
      Nandi regresó y volverá, seguro. Sólo que con más espacio de tiempo, que ando fatal de minutos...
      Gracias, como siempre.
      Un beso, amiga.

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