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domingo, 1 de julio de 2012

Mala conciencia



MALA CONCIENCIA

Me llamo Amursifípides Krystalisopakopoulos. Es un nombre falso, evidentemente, pero, a estas alturas –y digo bien-, ¿qué más da? Cuando todo te importa más bien poco, o más bien nada, uno se permite cualquier licencia, y me divierte observar el rostro de la gente cuando intenta pronunciar semejantes palabros. Y como estoy aburrido, me he propuesto contarles parte de mi historia, que es una historia escrupulosamente cierta, créanme. Aunque, por su naturaleza rocambolesca, podré entender sus suspicacias. Por cierto, no lo he dicho, llevo muerto desde… ¡caray!, no lo recuerdo.

¿Cómo he llegado aquí? Francamente, lo desconozco. Tan solo sé que vuelvo a estar sentado en una silla de plástico con el logotipo de Pepsi-Cola, flotando en la superficie de un lago rosa que ocupa todo aquello hasta donde me alcanza la vista, rodeado de pinguinos sin diéresis que practican tai chi –son como los otros pero con pronunciación diferente y más estilosos en sus movimientos-, y frente a un grupo de ovejas que fuman y juegan a las cartas con un pastor desesperado al que sólo le quedan los calzoncillos.

¿Qué hago aquí? Ni idea. Se supone que aquella individua extraña, que aporrea sin descanso su máquina de escribir, me está preparando mi nuevo destino, tal y como lo ha hecho siempre que regreso a este lugar tan… diferente. Es curioso, de lo único que me acuerdo es de lo que me sucede aquí, que siempre es lo mismo. Aunque mi primera vez… Ahí estaba yo, perdido, desorientado, sí, sí, créanme, observando desde una considerable distancia a una tipa sin rostro escribiendo en una máquina de escribir, en mitad del mencionado lago. ¡Imagínenselo!
-Bien, ya está –me dijo la mecanógrafa.
-¿Qué es lo que está? –pregunté yo con cara de idiota.
-Tu destino, hombre, ¿qué va a ser? Te toca ser conciencia.
-¿Destino? ¿Me toca ser conciencia? ¿Dónde estoy, en la tómbola? –joder, yo no entendía nada.
-¿No sabes dónde estás? ¿No recuerdas nada? –preguntaba la bicha.
Yo movía negativamente la cabeza, pero con timidez, no estaba muy seguro de querer conocer las respuestas.
-Vaya, otra vez me envías a uno nuevo, ya estoy harta –le dijo aquella sujeta a no sé quién, y no sé con qué, pues no tenía boca.

¿Se dan cuenta? Apenas desaparecen todos los recuerdos de una vida -porque desaparecen sí, de un plumazo. Como si fueran fotogramas de una película, van pasando todos los momentos que has vivido y, de repente, ¡pum!, dejan de existir para ti-, pues bien, como les decía, apenas desaparecen los recuerdos, te encuentras atravesando un túnel, y comienzas a ver una luz al final. Cuando llegas a la luz, tus ojos se ciegan y, de repente, ¡pum!, estás flotando en el ridículo lago rosa de los cojones, encaramado en la dichosa silla de la Pepsi-Cola.

¿Siempre es igual? Sí, bueno, a veces se produce algún error en todo este tedioso proceso y, por alguna razón, conservas el recuerdo de los últimos instantes de tú último destino.
-Tú guardas algún recuerdo, ¿eh? -adivinó la mecanógrafa en cierta ocasión pero no tengo ni la menor idea de cómo pudo saberlo.
-Bueno, yo… Recuerdo a la muchedumbre que me sonreía y me aplaudía.
-Pobre infeliz… Le sonreían a tu cabeza que rodaba por el cadalso tras ser guillotinado –me aclaró, y soltó tal carcajada que llamó la total atención de los pinguinos y las ovejas tahúres, ocasión que aprovechó el pastor, -ya sin los calzoncillos- para salir corriendo, justo cuando dos machos ovinos pretendían cobrarse, intuí, la última mano perdida en el juego.

¿Qué pienso de todo esto? Bueno yo supongo que debo estar en el…
-Señor Nerón, ¡Señor Nerón!
-Sí, sí…
-Señor Nerón, es su turno. Vuelve a ser conciencia.

En fin, parece que ya me toca. Y, bueno, ya conocen mi verdadero nombre. Espero tener un destino alegre, divertido, que yo soy muy amigo de las bromas...
-¡Señor Nerón!
-Ya voy, ya voy…

Bueno, hasta otra. Y cuídense, quienes quieran que sean los que han sido capaces de escucharme.

-A ver qué destino me han dado… Uy, qué bigotito tan ridículo. ¡Anda, si hablo en alemán…!

16 comentarios:

  1. Muy bueno ,me he reído y disfrutado mucho.El pobre contento por que le aplaudían y fíjate!!q le corten la cabeza!!jajajaja,Ha estado genial.
    Muchos besos.

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    1. Gracias, Lady_Celeste.
      Me alegra verte por aquí y saber que pasaste un buen rato.
      Un abrazo!

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  2. Buenísimo!! Es un relato alucinante. Me fascina la forma que tienes de sacarte de la manga historias tan sorprendentes y fantásticas como esta. Bravo y bravo cuentista, me he reído un montón con tu siempre maravillosa ironía.
    Un biquiño amigo.

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    1. Gracias, Lúa.
      Pues me está costando, no creas, ahora, en verano, con manga corta... no hay mucho de donde sacar (risas)
      Es un placer tenerte aquí, ya lo sabes.
      Un biquiño, amiga.

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  3. Fernando sigues sorprendiendo, un relato muy loco y con tu acostumbrado humor, mirá como eligen a los villanos, lo que no sabía era que a Nerón le cortaron la cabeza, claro, ese día yo no estaba, ahora el de bigotito me suena familiar.
    Gracias por este momento de alegría, un abrazo amigo.

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    1. Gracias, Moli.
      No, a Nerón no le cortaron la cabeza, que sepamos. A este personaje le cortaron su cabeza en uno de sus "viajes". Lo de Nerón le viene de más antiguo, de sus inicios. Pero, bueno, tampoco sería una opción desdeñable, es lo que tiene jugar a surrealista, que todo es raro y posible, ¿por qué no?
      Otro abrazo para ti.

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  4. Sutil en la ironía, con las imprescindibles gotas de humor necesarias para que no nos parezca que toda la Historia ha sido una tragedia... Es la perenne reencarnación del Mal, desde el inicio de los tiempos. Me gustaría conocer la más actual...Seguramente hable en inglés. O tal vez se haya subdividido en miles de banqueros... Hay mucha tela para cortar. Excelente, cuentista, amigo.

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    1. Hola, Hugo.
      Así es, desde el inicio de los tiempos. Es curioso, anduve buscando alguien actual pero no lo encontré, ya no dan la cara. De ahí la solución del bigotito alemán, tan penosamente familiar.
      Magnífico comentario, amigo, muchas gracias.
      Un abrazo.

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  5. Fernando:
    En esta historia estuviste muy creativo; además has planteado muy bien la explicación que nos da el alma mala; la señora que escribe, pareciera ser una de las parcas, que si mal no recuerdo tejían los hilos de la vida de la gente y eran mudas (si no es así, hice alguna rara mezcla de conocimientos de mitología); el que hubiese sido Robespierre o Luis XVI nada cambiaría en el relato.
    Lamentablemente, creo que cuando él era un novato, ya esa laguna estaría plagada de expertos...
    La cuota de humor hace más pasable el mal trago de escuchar a ese maldito, que jamás hace referencia a sus perversiones horribles.
    Un gran abrazo.

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    1. Hola, Arturo.
      No había oído hablar de las parcas, pero eso de tejer los hilos de la vida suena fascinante.
      Me gustó mucho tu comentario, siempre aportas algo interesante.
      Muchas gracias, amigo.
      Un abrazo.

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  6. Decididamente, has perdido graciosamente la chaveta.¡Fantástico!
    Salu2.

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    1. Hola, Javier!
      Sí, creo que he perdido la cabeza... Oye, si te la encuentras por ahí, no hace falta que me avises, total para lo que me servía.
      Gracias, amigo, un abrazo.

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  7. ¿Y la conciencia? En esta historia nadie tiene gusanito. Es la historia más real que he leído desde hace mucho tiempo. Hoy por hoy, sigue siendo un bien escaso....casi en peligro de extinción.

    Gracias Cuentista y .....BESOS!!!!

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    1. Y tan escaso... Los gusanitos ya son gusanos.
      Gracias a ti, un besote.

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  8. fernando

    no había leído este cuento
    un bombazo!!
    excelente!
    de la fantasía a las verdades y de la ironía a la sutileza de mirar como aún en el más allá nos manejan las acciones
    el mal se repite, en manos de los dueños de los horrores
    hay magia en esa descripción del lago, consumismo en la silla con el logo, también muestra realidades cmplejas de la vida en las que estamos inmersos
    por último la conciencia....pufffff como sería o no sería creo la conciencia de esos personajes
    pero termina siendo la vedette del cuento
    escuchen !! qué de vuestra conciencia!!
    un gusto
    besos a la familia y abrazos a vos, argentinos y con conciencia!

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    1. Gracias por pasarte, Mabel, siempre es un placer escuchar tus reacciones a mis pensamientos.
      La familia bien, gracias. Espero que la prole de esa abuela argetina sea feliz.
      Un abrazo.

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