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sábado, 21 de julio de 2012

El león engreído y el sapo glotón


Genial ilustración de Aurora Ruá que
me ha servido de inspiración para escribir este cuento.

El LEON ENGREIDO
Y EL SAPO GLOTÓN



El león despierta,
su pelo se encresta.
¡Todos alerta!
Fin de la siesta.

Canto de entrañas.
Toca cenar.
Ni las musarañas
se van a librar.

El rey en su torre
luce el colmillo.
¡Corre, corre!
¿A que te pillo?

¡Salva el pellejo,
hay que escapar!,
grita un conejo
¿a un calamar?

-Estoy asquerosa…-
avisa la hormiga.
-Hm, qué sabrosa.
¡A la barriga!

-Estoy asqueroso…-
avisa el mosquito.
-¡Qué delicioso!
Pica un poquito.

Rica gacela,
dulce chorlito,
ave que vuela…
y un pollo frito.

Tripa sin fin,
tripa sin fondo.
¡Hasta un delfín
mondo y lirondo!

-Nadie come
como yo como.
El que se asome
pierde su lomo.

Advierte enseguida
un duende burlón:
-Serás la comida
del sapo glotón.

¡Rugidos, fiereza!
El duende se mea.
-¡Con la realeza
nadie bromea!

Pero es curioso
este monarca,
presuntuoso,
llega a la charca.

Lanza un rugido,
hace un alarde.
-¿Te has escondido,
sapo cobarde?

Alguien se acerca
va muy despacio.
Desde la alberca
asoma un batracio.

El león, confiado,
se ríe del sapo:
-¿Qué te has pensado?
¿Yo, un gusarapo?

-¿Vas a escupirme,
 pequeño anuro…?
¡Ay, quiero irme!
¡Todo está oscuro!

 ¿Lo adivinaste?
Di, ¿qué ocurrió?:
Que el sapo pillastre
al león se zampó.

Ya está leído
el cuento molón
del león engreído
y el sapo glotón.

¡Chim…
…pón!

martes, 17 de julio de 2012

El vampirillo Roberto


EL VAMPIRILLO ROBERTO

El vampirillo Roberto
te va a dejar boquiabierto.
Toma sangre en escabeche,
pues tiene colmillos de leche.
Y aunque aún es pequeño,
tiene ya un lindo sueño:
Quiere ser un chupóptero
y viajar en helicóptero.

De este cuento no te bajes
que ya vienen los personajes:
Su madre se llama Renata
y sólo bebe sangre horchata.
Su padre es don Ramiro
porque… rima con vampiro.
Y Paola es una ¿humana?,
con ojitos de avellana.

Roberto traza una triquiñuela
para escapar de la escuela.
A un árbol decide subirse,
y salta para divertirse.
Pero salta sin recordar
que todavía no sabe volar.
Y en el suelo se ha quedado
un poquito espachurrado.

Su padre está enfadado:
-¡A tu cuarto, castigado!
Su madre le recomienda
que se lleve la merienda.
Y Roberto está aburrido
merendando seso hervido,
y asomado a su ventana
porque… le da la gana.

Roberto siente que su ente
se acalora de repente.
Cree divisar una humana
y salta desde la ventana.
Aletea mucho un brazo,
y tras pegarse un zurriagazo,
corre a por el alimento.
(Este verso queda exento)

De pronto, el Sol se esconde
y, sin saber de dónde,
llega un terrible alarido
que te deja estremecido.
Dos dientes pierde Roberto,
el vampirillo inexperto,
al confundir la farola
con el cuello de Paola.

Mas Paola no se asusta
y parece que le gusta…
Guiña un ojo al vampiro
Y Roberto da un suspiro.
-Yo también soy vampirilla-.
Y le besa en la mejilla…
Y Roberto se ha quedado
rojo, rojo, colorado…

…Su madre abre la puerta
y Roberto se despierta.
-¡A levantar, pequeño!
¿Tuviste un dulce sueño?
Roberto, pega un brinco,
busca a Paola con ahínco…
Pero ya nada es lo mismo;
todo ha sido un espejismo.

Pues mamá se llama Rufa
y toma la horchata de chufa.
Papá cualquier chorrada
porque… no rima con nada.
Ni vampiros ni puñetas;
son vulgares marionetas
de un cuentista algo chiflado.
Y rojo, rojo, colorado…

…este cuento ha...

TERMINADO

…¡Ay, mi cuello!

sábado, 14 de julio de 2012

Una cucharadita



UNA CUCHARADITA

***

En un pequeño cuarto de estar:
-Cuando sea mayor voy a estudiar medicina, ¿sabes?
-Muy bien, hijo.
-Estudiaré mucho, más que nadie.
-Eso está muy bien, hijo.
-Y voy a inventar un montón de medicinas para curar a las personas que no pueden andar, y para curar a las personas que ya no tienen bien la cabeza, y para…
-¡Isabel! -se oye desde la cocina-. ¿Has terminado de darle la sopa a tu abuelo?
-¡Ya casi acabamos, mamá! Vamos, abuelo, abre la boca. Una cucharadita más… Ya está… ¡Ah!, y también para curar a las personas que no saben comer solas.
-Claro que sí, hijo, muy bien.

***

martes, 10 de julio de 2012

Pequeños cuentos muchianos: "Descanso nocturno"


 



("Repos de la nuit"
de Alphonse Mucha)









Pequeños cuentos muchianos:



"Descanso nocturno"



Me decían que yo era hermosa,
la más hermosa que jamás habían conocido.
Me ofrecían lo imposible,
lo real era insuficiente, ridículo.
Y arruinaban su alma en busca de la mía.
Me llevaba sus miradas, adheridas a mis pasos,
mientras recogían sus propios pedazos…

***

Ahora debo reír, reír, reír.
Él regresa a mi memoria y trae consigo el escarnio
Tan oscuro, tan seguro de sí mismo. Tan estúpido.
Inocentes mortales, ¿los ves?, me preguntó.
Sólo son marionetas y yo manejo sus hilos, añadió.
Vengo del infierno a por tu alma, dijo al fin.
Debo reír, sí, con todas mis fuerzas.
Ni el mismísimo diablo soportó mis caricias.
Fue él quien hincó su rodilla.
Fue él quien perdió su alma en el primer beso.
¡Demonio estúpido!
¿Dónde está ahora tu fuerza, tu poder?
No conocías la verdadera identidad del mal,
le dije, acariciando la tersura de mi propio rostro.
¿Por la belleza?, ¿por la belleza?,
se preguntaba él, perplejo ante su fin inminente.
Y un instante antes de hundirse
en los lodos negros del abismo,
su mano se aferró con fuerza a mi cuello.
Me río, sí, me río al recordar sus palabras:
Solamente de las entrañas,
de la que salga de tus entrañas,
saldrá aquella a quién podrás arrebatarle su belleza.
Pero te sentirás incapaz de hacerlo.
Me río, sí, ingenuo… ¿incapaz?
No me creyó tan cruel.
Y tú, trozo burdo de cristal, mal llamada luna,
¿me consideras cruel?
¡Ja!
¿Acaso el tiempo no es cruel?
¿Acaso la imagen que me entregas no es cruel?
¡Maldito hacedor de reflejos!
¡Yo me río de ti y me río de él!
Oh, silencio, silencio, ya vuelve en sí…

***

-¿Abuela?
-Oh, hija, ya despertaste. ¿Tuviste dulces sueños?
-Bueno… Fue un sueño muy extraño.
-¿Extraño?, ¿por qué no me lo cuentas?
-Verás, yo… yo soñé que era… que yo era tú.
-¿Ah, sí?
-Sí… Pero… ¿Qué te ha sucedido, abuela?
Tu… tu rostro, tan joven, me resulta tan familiar.
Debo estar soñando aún…
-Quizá tus sueños
no estén tan lejos de la realidad, querida.
Pero duerme, duerme un poco más…


Fin

 

jueves, 5 de julio de 2012

Inaya visita Ilustratour

¡Hola, camaradas!

Nuestra pequeña Inaya se va de visita este fin de semana a ILUSTRATOUR, en Valladolid. Algunos editores han querido conocerla mejor, y su "mamá", Aurora Ruá, y su "papá", un servidor, la vamos a llevar con sus mejores galas en su puesta de largo. Seguro que les deja a todos con la boca abierta.

Para que os hagáis una pequeña idea, quiero compartir con vosotros, en la guarida, alguna muestra del texto y de la ilustración de una de sus tres aventuras: INAYA Y EL COCODRILO VEGETARIANO.

Ya os contaré.

Un abrazo. 

 

INAYA  
Y  el cocodrilo vegetariano

...Inaya goza, como una enana,
volando en jeep por la sabana.
El viento alborota su pelo.
-¡Ay, que pierdo mi pañuelo!...

... Inaya se aburre de esperar,
y decide ir sola a pasear.
Tras un matorral muy denso,
descubre a un cocodrilo inmenso...

...Marcelo, ensimismado,
canturrea muy animado,
y devora su papaya
sin reparar en Inaya...


domingo, 1 de julio de 2012

Mala conciencia



MALA CONCIENCIA

Me llamo Amursifípides Krystalisopakopoulos. Es un nombre falso, evidentemente, pero, a estas alturas –y digo bien-, ¿qué más da? Cuando todo te importa más bien poco, o más bien nada, uno se permite cualquier licencia, y me divierte observar el rostro de la gente cuando intenta pronunciar semejantes palabros. Y como estoy aburrido, me he propuesto contarles parte de mi historia, que es una historia escrupulosamente cierta, créanme. Aunque, por su naturaleza rocambolesca, podré entender sus suspicacias. Por cierto, no lo he dicho, llevo muerto desde… ¡caray!, no lo recuerdo.

¿Cómo he llegado aquí? Francamente, lo desconozco. Tan solo sé que vuelvo a estar sentado en una silla de plástico con el logotipo de Pepsi-Cola, flotando en la superficie de un lago rosa que ocupa todo aquello hasta donde me alcanza la vista, rodeado de pinguinos sin diéresis que practican tai chi –son como los otros pero con pronunciación diferente y más estilosos en sus movimientos-, y frente a un grupo de ovejas que fuman y juegan a las cartas con un pastor desesperado al que sólo le quedan los calzoncillos.

¿Qué hago aquí? Ni idea. Se supone que aquella individua extraña, que aporrea sin descanso su máquina de escribir, me está preparando mi nuevo destino, tal y como lo ha hecho siempre que regreso a este lugar tan… diferente. Es curioso, de lo único que me acuerdo es de lo que me sucede aquí, que siempre es lo mismo. Aunque mi primera vez… Ahí estaba yo, perdido, desorientado, sí, sí, créanme, observando desde una considerable distancia a una tipa sin rostro escribiendo en una máquina de escribir, en mitad del mencionado lago. ¡Imagínenselo!
-Bien, ya está –me dijo la mecanógrafa.
-¿Qué es lo que está? –pregunté yo con cara de idiota.
-Tu destino, hombre, ¿qué va a ser? Te toca ser conciencia.
-¿Destino? ¿Me toca ser conciencia? ¿Dónde estoy, en la tómbola? –joder, yo no entendía nada.
-¿No sabes dónde estás? ¿No recuerdas nada? –preguntaba la bicha.
Yo movía negativamente la cabeza, pero con timidez, no estaba muy seguro de querer conocer las respuestas.
-Vaya, otra vez me envías a uno nuevo, ya estoy harta –le dijo aquella sujeta a no sé quién, y no sé con qué, pues no tenía boca.

¿Se dan cuenta? Apenas desaparecen todos los recuerdos de una vida -porque desaparecen sí, de un plumazo. Como si fueran fotogramas de una película, van pasando todos los momentos que has vivido y, de repente, ¡pum!, dejan de existir para ti-, pues bien, como les decía, apenas desaparecen los recuerdos, te encuentras atravesando un túnel, y comienzas a ver una luz al final. Cuando llegas a la luz, tus ojos se ciegan y, de repente, ¡pum!, estás flotando en el ridículo lago rosa de los cojones, encaramado en la dichosa silla de la Pepsi-Cola.

¿Siempre es igual? Sí, bueno, a veces se produce algún error en todo este tedioso proceso y, por alguna razón, conservas el recuerdo de los últimos instantes de tú último destino.
-Tú guardas algún recuerdo, ¿eh? -adivinó la mecanógrafa en cierta ocasión pero no tengo ni la menor idea de cómo pudo saberlo.
-Bueno, yo… Recuerdo a la muchedumbre que me sonreía y me aplaudía.
-Pobre infeliz… Le sonreían a tu cabeza que rodaba por el cadalso tras ser guillotinado –me aclaró, y soltó tal carcajada que llamó la total atención de los pinguinos y las ovejas tahúres, ocasión que aprovechó el pastor, -ya sin los calzoncillos- para salir corriendo, justo cuando dos machos ovinos pretendían cobrarse, intuí, la última mano perdida en el juego.

¿Qué pienso de todo esto? Bueno yo supongo que debo estar en el…
-Señor Nerón, ¡Señor Nerón!
-Sí, sí…
-Señor Nerón, es su turno. Vuelve a ser conciencia.

En fin, parece que ya me toca. Y, bueno, ya conocen mi verdadero nombre. Espero tener un destino alegre, divertido, que yo soy muy amigo de las bromas...
-¡Señor Nerón!
-Ya voy, ya voy…

Bueno, hasta otra. Y cuídense, quienes quieran que sean los que han sido capaces de escucharme.

-A ver qué destino me han dado… Uy, qué bigotito tan ridículo. ¡Anda, si hablo en alemán…!