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domingo, 11 de marzo de 2012

Filósofos y poetas... diferentes (11)


Leonardo di ser Piero da Vinci

(Vinci, 15 de abril de 1452 – Ambroise, 2 de mayo de 1519)



Pide consejo al que sabe corregirse a sí mismo.

La desigualdad es el origen de todos los movimientos locales.

Un vaso de arcilla cruda, si se rompe puede repararse, pero no el de arcilla cocida.

Aquel que más posee, más miedo tiene de perderlo.

Quien de verdad sabe de qué habla, no encuentra razones para levantar la voz.

Antes perderá el cuerpo su sombra que la virtud su envidia.

Los que se enamoran de la práctica sin la teoría son como los pilotos sin timón ni brújula, que nunca podrán saber a dónde van.

Si es posible, se debe hacer reír hasta a los muertos.

Quien no castiga el mal, ordena que se haga.

Reprende al amigo en secreto y alábalo en público.

Mientras pensaba que estaba aprendiendo a vivir, he aprendido cómo morir.

La pintura es poesía muda; la poesía pintura ciega.

Donde hay más sensibilidad, allí es más fuerte el martirio.

El que no valora la vida no se la merece.

La ciencia más útil es aquella cuyo fruto es el más comunicable.

Mediocre alumno el que no sobrepase a su maestro.

La amenaza es el arma del amenazado.

Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte.

Todo nuestro conocimiento tiene su principio en los sentimientos.

Nada nos engaña tanto como nuestro propio juicio.

Cuando la fortuna viene, tómala a mansalva y por delante, pues por detrás es calva.

Es imposible amar algo ni odiar algo, sin empezar por conocerlo.

4 comentarios:

  1. Me ha encantado tu blog y tu entrada, pero sinceramente estoy muy de acuerdo con la frase final.

    Un besito y cuídate mucho.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias, chica de cristal. Yo tambien estoy de acuerdo con esa frase (quién no puede estarlo con el gran Leonardo...). Un abrazo.

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