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jueves, 9 de febrero de 2012

Filósofos y poetas... diferentes (8)

Allen Stewart Königsber  “Woody Allen”
(Brooklyn, Nueva York, 1 de diciembre de 1935)

La eternidad se hace larga, sobre todo al final.

Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida.

El sexo es lo más divertido que se puede hacer sin reír.

En realidad, prefiero la ciencia a la religión. Si me dan a escoger entre Dios y el aire acondicionado, me quedo con el aire.

El miedo es mi compañero más fiel, jamás me ha engañado para irse con otro.

No le temo a la muerte, sólo que no me gustaría estar allí cuando suceda.

Lo que más odio es que me pidan perdón antes de pisarme.

El cerebro es mi segundo órgano favorito.

No creo en una vida más allá, pero, por si acaso, me he cambiado de ropa interior.

El eco siempre dice la última palabra.

El mago hizo un gesto y desapareció el hambre, hizo otro gesto y desapareció la injusticia, hizo otro gesto y se acabo la guerra. El político hizo un gesto y desapareció el mago.

El sexo entre dos personas es una cosa hermosa; entre cinco es fantástico….

La última vez que estuve dentro de una mujer fue cuando visitaba la Estatua de la Libertad.

Las palabras más bellas de nuestro idioma no son “¡Te quiero!”, sino “¡Es benigno!”.

Lo mejor de la masturbación es el final: los cariñitos.

Los mosquitos mueren entre aplausos.

Morir es como dormir, pero sin levantarse a hacer pis.

Después de los 60, todos pertenecen al sexo débil.

Amaos los unos sobre los otros.

Unos se casan por la iglesia, otros por idiotas.

Es curioso que se le denomine sexo oral a la práctica sexual en la que menos se puede hablar.

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