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sábado, 21 de enero de 2012

La salvaguardia del Rey Polonio. Bosquejos (1)



LA SALVAGUARDIA DEL REY POLONIO
(Por Fernando Rubio)



PRIMER ACTO

*****

Todo está oscuro.

(Al levantarse el telón, comienza a sonar música de laúd y se enciendo un foco que solamente ilumina al Trovador situado en lateral derecha, último término, sentado en un tonel, vestido como corresponde y tocando su instrumento. Valga el doble sentido.)

EL TROVADOR

(Deja de tocar, se levanta y se dirige al centro del escenario. Hace una reverencia y comienza la presentación)
Damas y…
(Se queda un instante pensativo)
Damas, damiselas…
¡Oh, sí!, damiselas,
lindas doncellas,
mi corazón es dellas.
Coloridas acuarelas,
luciérnagas, flores, luceros…
(De nuevo, se queda un instante pensativo)
¿…luceros?
Perdón, perdime
pero ya encontreme.
Decía… Damas y Caballeros:
comienza la función.
Concedan atención.
Callen los que tosen
y sus nalgas reposen,
si no tienen a mal,
que hoy venimos a traer,
cual si el antes fuere ayer,
una real historia real.

(El foco se apaga. Un breve silencio. Se ilumina todo el escenario. Aparece el decorado de una posada y su dueño, Tiburcio, situado en lateral derecha, último término, asomado a una puerta, junto al tonel. Se oyen relinchos procedentes del exterior.)

EL TROVADOR

(El Trovador, que ha hecho mutis, continúa su relato.)
Ahí está el animal
de Tiburcio, el posadero.
Digo bien, ya que es tal.
No adultero, soy sincero.
Pues de mente, es demente,
insensato y majadero.
Justo arriba la gente,
(Tiburcio, con la mano derecha sobre los ojos, otea el horizonte.)
de arriba surge el arrebato;
(Tiburcio sacude violentamente la cabeza.)
loco, pero muy consciente,
no hace otra, el mentecato,
que aderezar todo plato,
con lo que ni quiere el gato,
cual cualquier otro ingrediente.
Y esa no es toda la historia:
cuan más rico el comensal,
cuan riqueza más notoria,
más dañino añade el mal
a su pollo en pepitoria.

TIBURCIO

(Observando al Marqués de Villalando.)
¡Qué Caballo!
¡Qué montura!
¡Y qué sayo!
¡Qué galanura!
Ese es hombre
de renombre.
Y de fortuna.
Y trae fatiga,
sin duda alguna.
Sin que nadie me lo diga,
sé que hará por cosa una:
descargar presto su vejiga.
(Procedente del exterior, se oye el sonido de un chorro y una exclamación de satisfacción.)
Mas, llenar su barriga
será lo siguiente.
Y tras darle al diente,
cuando el camino prosiga,
antes que el incandescente
se esconda por occidente,
llegará el dolor de vientre.
Y, súbita, la boñiga
se hará presente,
impaciente y pestilente,
a más que la maldiga.
(Ve llegar a otro jinete.)
Mejor callo
que viene otro caballo.
Ah no, que es burro.
Vaya sayo,
vaya churro.
Me huele que es vasallo
¡Que me parta un rayo!,
(Tapándose la nariz.)
si que huele el payo.
Regreso al curro,
vuelvo al callo,
que si con él concurro
me desmayo.
(Corre para ponerse detrás de un mostrador situado en lateral derecho, segundo término.)

----------- CONTINUARÁ ---------

7 comentarios:

  1. muy bueno, aunque reconozco que no sé si es un guión o una obra de teatro. Si me lo puedes aclarar, por favor, o explicar un poco.

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  2. Hola, Isabel.
    En primer lugar, muchas gracias por tu comentario. Y te intento aclarar:
    “La salvaguardia” pretende ser una obra de teatro, al estilo de “La venganza de don Mendo”, de don Pedro Muñoz Seca, salvando las considerables distancias, claro. Digo que pretende ser, porque aún no es, no está terminada. Me he atrevido a enseñar un poquito de los primeros trazos de la obra, lo que llamo bosquejos, buscando lo que tú ya me has aportado, es decir, algunas impresiones iniciales, que me ayudan mucho a saber si voy por el buen camino.
    En cuanto a que pueda parecer un guión, pues oye, no era la intención, pero si conoces algún productor de cine interesado, ya sabes, si tú me dices ven…
    Espero haberte ayudado y, de nuevo, gracias.
    Nos vemos por la guarida.

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  3. El verso nunca ha sido fácil de leer, al menos para mi, pero supongo que tendrá su público. Quedamos a la espera de más.

    Valora en upnews.es: os primeros trazos de una divertida obra de teatro...

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  4. Yo también lo supongo y, sobretodo, lo deseo. Gracias.

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  5. Gracias mil, María José. Prometo publicar un poquito más dentro de un días.

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  6. Me está gustando esto, soy apasionado del romance, me dicen que abuso mucho, más cuando se trata de una comedia, me cautiva. La obra me parece estupenda, que no decaiga.
    De regalo, unas décimas.
    No queremos más venganza
    sí, queremos la justicia
    porque con tanta ignonimia
    se nos pierde la esperanza
    y si a todos nos alcanza
    mejor tirarnos al río
    con el mal del libre albedrío
    estamos atomizados
    con la crisis acabamos
    y el teatro muere de frio.
    EL PONTON DE LA OLIVA

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