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lunes, 12 de diciembre de 2011

Tales Repair Man

(por Fernando Rubio Pérez)

En el bar.
-Hombre, cojito. ¿Qué tal estás? –le preguntó Tales Repair Man al soldadito de plomo.
-Muy bien, Tales. La bailarina y yo estamos todo el día de fiestuqui. Gracias a ti que nos sacaste de la chimenea. Y tú, ¿qué tal?
-Bien, cansado. Vengo de ponerle un chalet en la Moraleja a la pobre cerillera. Es que el Christian Andersen… no me fastidies.
-Desde luego.
-Y mañana voy a recoger la estatua del príncipe feliz y a la golondrina, me los llevo a Honolulu y luego quemo la ciudad con todos sus habitantes dentro. Pues no están todos muertos de hambre, y venga el pajarillo a arrancarle al príncipe los rubíes de los ojos y todo eso… ¡qué gentuza! Y luego, claro como ya no es bonita la estatua… a quitarla de ahí, ¿no? Y la golondrina ni un puñetero refugio, ni agua, ni comida, ni nada. Venga ya, hombre.

3 comentarios:

  1. Me encanta que por fin haya alguien que haga justicia con todos esos pobres personajes de cuento que tanto nos frustraron e hicieron sufrir en la infancia. Gracias Fernando.

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  2. ya tengo ganas de saber que haras con la gentucilla...., besos

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