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lunes, 5 de diciembre de 2011

Mi amigo Paco de Móstoles

(por Fernando Rubio Pérez)

MI AMIGO PACO DE MÓSTOLES
                 
Tengo un nuevo amigo que conocí este verano.
Podría decirse que es inmigrante o quizá sea más bien un turista.
Sólo con verle un segundo te das cuenta de que no es de aquí.
Viene de lejos, de muy lejos en realidad, como buen extraterrestre que es.
Mi amigo es de un planeta de nombre innombrable.
No es que ese planeta tenga un nombre difícil de pronunciar. No.
La cuestión es que en ese planeta no hablan ni utilizan nombres porque no lo necesitan.
De hecho, mi amigo tampoco tiene nombre pero yo le llamo Paco.
Y a su planeta lo llamo Móstoles.
Es mucho menos controvertido hablar de tu amigo Paco que de tu amigo el extraterrestre.
La gente no te mira raro si le hablas de tu amigo Paco de Móstoles.
Yo sé muchas cosas de Móstoles.
No sé cómo lo sé, pero sé que lo sé porque Paco ha hecho algo para que yo lo sepa.
En Móstoles no existen las guerras porque no es inteligente matar.
Tampoco existe el hambre, ni el odio, ni la envidia, ni la enfermedad.
En Móstoles son mucho más inteligentes que en la Tierra.
Son tan inteligentes que prescinden de saber más porque no lo necesitan.
Y es que en Móstoles todos tienen todo lo que necesitan.
Pero claro, apenas necesitan nada porque son tan inteligentes…
No necesitan comer, no necesitan soñar, no necesitan reír, no necesitan amar.
Paco dice que en Móstoles son tan inteligentes que carecen de debilidades.
Paco dice que la evolución de su especie ha llegado al mayor nivel de inteligencia posible
Paco dice que su propia inteligencia les hará desaparecer dentro de muy poco.
En Móstoles han alcanzado su final y ya no tienen razones para continuar.
Pero Paco no está muy de acuerdo.
Paco ha venido a aprender de nosotros y le cuesta trabajo entendernos.
A mí me cuesta trabajo entender que siendo tan inteligente le cueste trabajo entendernos.
Paco quiere aprender a ser primitivo y enseñar a los suyos a ser primitivos.
Paco ha aprendido que al necesitar se alimenta la ilusión.
Paco no tiene boca. Ya sabéis, en Móstoles no comen ni hablan y no necesitan boca.
Pero sin saber cómo lo sé, sé que Paco ha sonreído.
Paco ha sonreído cuando ha entendido mi ilusión.
Mi ilusión por reunirme de nuevo con mi gente en estas fiestas.
Y  mi ilusión por que mi gente sea muy feliz en el próximo año.
Lo primero que van a hacer en Móstoles es celebrar la Navidad.
Y lo segundo que van hacer en Móstoles es desearse un nuevo año.
¡Ah! Ya le he dicho a Paco que para entender la ilusión por el Atleti…
...en fin, no hay inteligencia en todo el universo para entender eso.

Y   FIN

2 comentarios:

  1. Por eso es tan evidente, a veces, que la inteligencia no da siempre la felicidad. Cuanto menos sabes menos te cuestionas y menos te inquietas. Aún así, lo ideal sería mantener un equilibrio, ni tan inteligente como Paco el de Móstoles), que no entiende nuestras ilusiones, ni tan tonto como esos otros que con encender la tele les vale (con todos mis respetos).

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  2. No podría estar más de acuerdo contigomisma.
    Muchas gracias por el comentario.

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