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martes, 13 de diciembre de 2011

Análisis de villancicos 1

(por Fernando Rubio Pérez)

“Pero mira como beben los peces en el río.
Pero mira como beben por ver a Dios nacer.
Beben y beben y vuelven a beber.
Los peces en el río, por ver a Dios nacer”


Primeras deducciones

Al tratarse de un río, debemos imaginar que se trata de peces originarios de agua dulce, pues de ser peces de agua salada introducidos dolosamente en otro que no el propio medio, habría que deducir que el ávido movimiento de los pobres escamosos animalillos no buscaría la ingestión de líquidos sino más bien la de un compuesto gaseoso más afín a su aparato respiratorio.

Confiando luego en la racionalidad de los hechos, desconociendo el grupo, genero, raza o especie de los susodichos y, a modo de imaginar de alguna forma concreta los seres que nos ocupan, convendremos, según la lógica de la probabilidad matemática, que se trate de teleósteos fisóstomos, en concreto cyprinus carpio.


Analítica del contenido

Tenemos por tanto a un grupo (o habría que decir banco, cuestión la de este vocablo muy analizable igualmente) de Carpas, como vulgarmente se las conoce, bebiendo en el río (sobre de qué río se trata no entraremos para evitar extendernos en nuestro análisis). Pero, ¿las carpas beben? Porque comer, sabemos que comen; al igual que es comúnmente conocida su capacidad de execrar. Y si beben, como enuncia alegremente el villancico, ¿qué beben? Por sentido común, debe entenderse, a priori, que beben el propio agua del río. No obstante, el autor nos insinúa que las carpas beben en un acto de celebración. ¿Estará sugiriendo que beben alcohol? Y es que, con independencia de lo que beban, lo cierto es que, según el texto, beben a cascoporro. En cualquier caso, ¿qué coño celebráis, amiguitas carpas, almas de cántaro?, ¿el nacimiento de aquél que más tarde os empleará en su famoso reparto junto a los panes?

Con independencia de lo que beben, la otra cuestión es: ¿acaso mean? (¿Y es por eso que los ríos forman meandros?) Porque si mean, el agua estará llena de su propio pis, y, por lo tanto, ya sabríamos lo que beben las muy inmersas, inmersas en ese tremendo bucle de proceso digestivo del que gozan, y sabríamos, entre otras cuestiones, fíjate tú, porque se eligió el nombre de piscifactoría. Sí, sí, ya, ya, por el origen latino de la palabra pez, venga…

Conclusión 


"Alabanzas al propio verdugo en un execrable trasfondo".

La pregunta final es para vosotros, sufridos lectores: ¿vais a seguir cantando desentendida y alegremente este villancico?

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